MEDIDAS HIGIÉNICAS DE CAVIDAD ORAL, FOSAS NASALES Y ESTOMA EN EL LARINGUECTOMIZADO

Autoras

Calabuig Cabanes, M. J.*
Capuz Sendra, S.*
Oriola Flores, M.*
Quintana Mayer, P.**
Seco Lozano, L.*

* D.U.E. Hospital General de Valencia, Unidad de Enfermería ORL.
** Supervisora en funciones Unidad Enfermería ORL

Resumen

La higiene y cuidados de la nariz, boca y estoma, son aspectos fundamentales en el paciente laringuectomizado. La enfermería será la responsable de aplicar y enseñar a pacientes y familiares los cuidados de: la nariz, sonda nasogástrica, alimentación a través de la misma, cuidado y limpieza de la cavidad oral, cuidado del estoma, manejo, limpieza y colocación de la cánula de laringe. Todo ello no solo mejorará el estado de bienestar físico y psíquico del paciente, sino que influirá favorablemente en la evolución clínica, relaciones sociales y autoestima.


INTRODUCCIÓN

En nuestro trabajo diario, observamos que para el paciente sometido a cirugía laríngea, las medidas higiénicas de la región afectada, no solo mejoran su bienestar físico y psicológico, sino que influyen favorablemente en la evolución clínica, las relaciones sociales y la autoestima.

Por ello, consideramos que la higiene de la nariz, boca y estoma son aspectos fundamentales donde la enfermería debe de ser la responsable principal de los cuidados y educación al paciente y familiar.

La mayoría de estos enfermos presentan una incapacidad temporal de ingerir alimentos de una forma convencional, en relación a su alteración anatómica y funcional del aparato digestivo, por lo que precisan de una sonda para la administración de nutrición enteral adecuada a sus requerimientos energéticos y nutricionales.

La boca queda por tanto excluida del proceso de alimentación (post-operatorio inmediato), sin embargo el aumento de secreciones orales y el riesgo elevado de crear fístulas salivares la convierten en un punto clave para tener en cuenta a la hora de enfocar los cuidados.

Una de las fosas nasales se halla atravesada por una sonda, necesaria para la alimentación pero que crea una molestia y un potencial traumatismo de la mucosa, debido al continuo manejo de dicha sonda.

Por último, el estoma es el punto clave por dos razones fundamentales: el déficit de conocimientos acerca de sus cuidados, de la higiene diaria, de los nuevos hábitos, de la nueva forma de respirar, de toser, etc. Y todo lo que rodea a un desconocido orificio con el que se ve obligado a manejarse, así como la alteración de la imagen corporal que sufre el paciente.


OBJETIVOS

• Mantener la integridad de la piel y mucosa de la nariz.

• Evitar la infección en boca y estoma.

• Autonomía del paciente en la limpieza y colocación de la cánula.

• Aceptar el cambio en su imagen corporal.


DESAROLLO

Nariz. Debido a una fijación deficitaria o a extracciones accidentales, las fosas nasales se encuentran afectadas tanto a nivel interno como externo.

La piel de la nariz fundamentalmente de las alas nasales corre un alto riesgo de ulceración a causa de los sistemas utilizados para la fijación de la sonda de alimentación. El esparadrapo es el método más utilizado, pero hemos podido comprobar a lo largo de nuestra experiencia que la utilización de puntos de aproximación o suturas cutáneas para la fijación de la sonda a la nariz, crea menos lesiones siempre y cuando se mantenga una valoración continua del estado de la piel y se revise la fijación a diario.

Así pues, para proceder a fijar la sonda bastará con limpiar la piel con alcohol y dejar secar para aumentar la adherencia de una nueva fijación. Proceder a la colocación de las tiritas de puntos de aproximación o en su defecto esparadrapo hipoalérgico, dando varias vueltas a la sonda y cubriendo la nariz lo menos posible.

 

Otra forma de prevenir escoriaciones es cambiando la forma de fijación. Consiste en traspasar el cono de la sonda con un hilo de sutura de seda y sujetarla al enfermo alrededor de la oreja, pero el riesgo de extracción involuntaria aumenta notablemente con este método. También se ve aumentada la inseguridad del paciente ya que durante los episodios de tos la sonda se desliza hacia el exterior acrecentando el estrés del momento.

 

El paciente laringuectomizado llega a la sala con la sonda colocada en el quirófano, con el paciente dormido, por lo que el traumatismo producido es mínimo, sin embargo el continuo manejo de esta para la alimentación del enfermo es la que progresivamente va erosionando la mucosa nasal produciendo dolor y malestar.

Las medidas higiénicas irán dirigidas a la limpieza de las fosas nasales y a disminuir las molestias. Esto es importante porque la defensa natural del organismo para este cometido es el estornudo y el sonarse, y en estos pacientes se encuentran abolidos o disminuidos.

Es necesario entonces la aplicación de suero salino mediante torundas de algodón (bastoncillos) y lubricante para sondajes (lubricante urológico) en la fosa atravesada por la sonda ya que se obtienen beneficios a dos niveles: el anestésico que contiene el lubricante alivia el dolor, y en segundo lugar su base lubricante disminuye el rozamiento en la mucosa al manejar la sonda. Se debe de enseñar al paciente y familia a sujetar con firmeza la sonda durante la manipulación para la introducción de la alimentación.

 

La dificultad de sonarse ocurre porque el flujo de aire que alcanza las fosas nasales es muy escaso o nulo, perdiendo o disminuyendo intensamente, también por este motivo, el olfato. En los primeros días puede ser necesario aspirar las secreciones nasales propias de la intervención, pero en adelante van desapareciendo y hay que mantener una mucosa limpia.

 

Cavidad oral. Los cuidados de la cavidad oral merecen especial atención. La boca es uno de los elementos físicos que más relevancia adquiere en la comunicación humana, con ella besamos, comemos, nos reímos... además del habla juega un importante papel en el lenguaje no verbal. Una mala higiene, halitosis, una estética deficiente hace que el paciente sienta el rechazo de los demás y vea disminuida su autoestima.

En los cuidados inmediatos del postoperatorio será enfermería quien deberá llevar a cabo las medidas higiénicas de la cavidad bucal. Aprovecharemos los momentos en que el paciente se encuentre más animado y le instaremos a que él se haga cargo poco a poco de su cuidado. Se le informará de la necesidad de no tragar saliva hasta que el cirujano lo crea conveniente para evitar la aparición de fístulas salivares.

Enfermería debe valorar el estado de la boca diariamente. No se deben usar antisépticos orales como la hexetidina porque resecan mucho la boca por su contenido en alcohol y predisponen a la aparición de micosis. Se debe limpiar la boca con una gasa empapada en suero salino o manzanilla y hacer también enjuagues bucales.

En boca sucia con placas de detritus o costras, limpiar con torunda de gasa empapada en 3/4 partes de suero fisiológico y 1/4 parte de agua oxigenada de 10 volúmenes( no muchos días para no producir estomatitis), o con una dilución de bicarbonato sódico con suero salino.

Si existen labios cortados y ulcerosos se limpian con una gasa empapada en solución salina y se aplica crema a base de lanolina.

Cuando lleven prótesis dental guardarla por la noche en un recipiente con agua e hipoclorito sódico al 1%, desincrusta y es más eficaz contra los hongos.

El inicio de la tolerancia oral es decisivo para el paciente. Aunque el proceso de adaptación varía de un paciente a otro; el hecho de haber mantenido desde el primer día una higiene oral correcta pone al paciente en las mejores condiciones posibles para el inicio de la alimentación por boca. Para ayudar a la deglución debemos mantener una mucosa oral húmeda y una buena salivación, para ello masticar chicle sin azúcar, trocitos de piña enlatada pues contiene ananasa, encima proteolítica que limpia la boca. El azúcar que contiene no predispone la aparición de cándidas. Enjuagar la boca con saliva artificial (metilcelulosa, esencia de limón y agua) que puede ingerirse.

Cuidados del traqueostoma. Este orificio comunica la tráquea directamente con el exterior, por lo que el aire pasa a los pulmones sin ser previamente calentado ni filtrado.

Es fundamental evitar la infección, mantener un buen aspecto y enseñar al paciente algunos consejos para empezar a vivir con él.

Las acciones dirigidas a prevenir la infección serán:

 

• Control de temperatura.

 

• Lavado de manos previa a la manipulación de cánula y estoma.

 

• Limpiar el estoma dos veces al día con agua oxigenada diluida en suero fisiológico para mantenerlo libre de secreciones; si hay ausencia de estas, se utilizará solo suero salino. No utilizar jabón.

 

• Valorar y detectar signos de enrojecimiento, supuración, tumefacción o mal olor.

 

• Mantener los apósitos limpios y secos y cambiarlos tres veces al día si precisa.

 

• En ausencia de herida se puede aplicar vaselina alrededor del estoma.

 

• La cánula externa se debe de cambiar a diario y la interna al menos dos veces al día.

 

• La cánula se limpia con agua oxigenada, se aclara y se seca.

 

• Para introducir la cánula en el estoma puede utilizarse un lubricante como aceite gomenolado.

 

Debemos enseñar al enfermo y al familiar a efectuar los cambios de cánula.

Es imprescindible que la zona quirúrgica permanezca inmóvil durante el postoperatorio por lo que se efectuará un vendaje compresivo alrededor del cuello.

Recomendaciones al paciente en su vida cotidiana. El aspecto del paciente va ligado tanto al impacto de su imagen personal como a favorecer las relaciones sociales, por lo tanto se debe de insistir en las siguientes recomendaciones:

Ducha diaria. No hay que temerla, se recomienda utilizar una alfombrilla antideslizante y asegurarse de que el chorro del agua no va dirigido hacia el estoma. Las salpicaduras no son peligrosas y menos aún si se tiene la precaución de colocar un pañuelo alrededor del cuello. Los jabones deben de ser suaves (pH neutro) y poco aromáticos. No utilizar lacas ni spray cerca del estoma.

Para el afeitado es aconsejable utilizar poca espuma, no aromática y alejada del traqueostoma. Se aconseja utilizar maquinillas eléctricas.

Cubrir el estoma. Se sugiere utilizar un pañuelo o un suéter de cuello alto que cubra el estoma y mejorar el aspecto físico, y a la vez que protege del polvo actúa como calentador y filtro de aire. De todos modos no hay que olvidar que debe de tener un fácil acceso al estoma para eliminar secreciones o actuaciones de urgencia.

Actividad. La actividad laboral normalmente no se debe ver afectada tras la intervención y postoperatorio con la salvedad de algunos trabajos que por sus condiciones específicas puedan suponer un riesgo (polvo, gases, humos, etc.)

La actividad deportiva puede realizarse con moderación excepto aquellos deportes que impliquen un contacto con el agua (natación, surf, etc.) por la imposibilidad de cerrar el estoma.

En lo que se refiere a la actividad sexual, esta no debe de verse afectada.


CONCLUSIONES

Para el enfermo sometido a cirugía laríngea, va a ser indispensable una correcta información, adaptada a su nivel de comprensión, donde queden reflejados los cambios más significativos que va a experimentar tras la intervención quirúrgica.

El paciente y familiares van a tener que convivir con un orificio nuevo y desconocido que será ahora su principal preocupación.

Adquirir al principio unos buenos hábitos y aplicar las medidas higiénicas que hemos enumerado, no solo ayudarán a tener un postoperatorio favorable, sino que habremos preparado al paciente y familiares a cruzar la barrera que separa el medio hospitalario del exterior.

BIBLIOGRAFÍA

Faus Cuñat, J.; Pardo Genovés, M. V.; Morera Pérez, C.: Manual del lanringuectomizado; Generalitat Valenciana, Valencia, 1997.
Carpenito, L. J.: Manual de diagnóstico de enfermería; McGraw Hill- Interamericana de España, Madrid, 1993.
Barberá, C. Long: La enfermería médico quirúrgica, McGraw Hill- Interamericana de España, Madrid, 1992.