1. INTRODUCCIÓN
El objetivo de este estudio epidemiológico es establecer la prevalencia de
casos de mioma en una sala de cirugía ginecológica durante un mes.
Elegimos esta patología porque, segun hemos podido constatar, es la que
presenta mayor incidencia entre la cirugía ginecológica.
Los miomas son causa del 10-18% de los abortos y del 3% de los casos de
esterilidad.
Afortunadamente se trata de una patología benigna, pero cuando la paciente
acude a consultas y se le informa que tiene un mioma, lo asocia erróneamente con cáncer
y se derrumba anímicamente. Por ésto, desde el campo de la Enfermería, se ha de
tranquilizar e informar correctamente a la paciente de que estos tumores son benignos, que
su crecimiento no es infiltrativo y que sus principales inconvenientes (y no por ello
menos importantes), son que comprimen los órganos vecinos y pueden ser causa de anemia.
Precisamente, para evitar que su crecimiento llegue a ser excesivo, se ha
de potenciar la detección precoz de estos tumores entre todas las mujeres.
Realmente, no es que haya aumentado la incidencia de miomas en los últimos
años, lo que ocurre es que se diagnostican con mayor frecuencia; debido a los exámenes
que se realizan y a que se dispone de mejores medios, como son la laparoscopia, la
ecografía y la histeroscopia. Por último, nos gustaría destacar la importancia de que
se de una buena información por parte del personal sanitario a todas las pacientes, sobre
la no malignidad del mioma y sobre las ventajas de facilitar su detección precoz.
2. DESCRIPCIÓN ANATÓMICA
El mioma uterino es el tumor sólido más frecuente en la mujer. Es una
proliferación benigna de fibra muscular lisa y tejido conectivo que se desarrolla a
partir de la musculatura lisa uterina.
Los miomas pueden ser únicos o múltiples, y medir desde milímetros a
tamaños superiores a 20 cm.
Según su localización distinguimos entre:
INTRAMURAL: mioma inmerso en el espesor del tejido muscular de la
pared uterina.
SUBMUCOSO: mioma situado debajo del endometrio, que progresa hacia la cavidad.
SUBSEROSO: mioma situado bajo la capa serosa.
3. ETIOLOGÍA
Actualmente, la etiología se desconoce, pero se han identificado los
siguientes factores de riesgo como los más importantes:
- Herencia.
- Mujeres nuligestas.
- Obesidad.
4. CLÍNICA
Aunque la mayoría de los casos sean asintomáticos, pueden presentar los
siguientes síntomas:
METRORRAGIA: Hemorragia uterina anormal, fundamentalmente
hipermenorrea, coincidiendo habitualmente con el ciclo. Es el primer trastorno que
experimenta la enferma, en particular cuando el mioma es submucoso e intramural.
LEUCORREA: Sobre todo en miomas submucosos, debido a la irritación del endometrio.
COMPRENSIÓN DE ÓRGANOS VECINOS: que da lugar a una sensación de peso,
incontinencia urinaria (de urgencia o de esfuerzo) y estreñimiento.
DOLOR CRÓNICO: Lumbar, sacro irradiado a la zona perianal, en la porción inferior
del abdomen o en uno a ambos muslos. Se agrava cuando la paciente está de pie y en los
períodos menstruales. En casos de necrosis del mioma por torsión del pedículo, el dolor
puede ser agudo.
ABULTAMIENTO.
5. DIAGNÓSTICO
Como los síntomas no tienen carácter distintivo, el diagnóstico se apoya
en el examen físico (tacto bimanual), y datos de la ecografía, radiología simple
(Figura 1), e histerografía.
6. TRATAMIENTO
Opciones de tratamiento:
6.1. Médico
Análogos de la Gn-Rh.
a) Indicado en cualquier localización en la que disminuir el tamaño del mioma facilite
su extirpación.
b) Para producir amenorrea y dar tiempo a reponer hematíes sin necesidad de transfusión
o para programar una autotransfusión.
6.2. Quirúrgico
Resección endoscópica, miomectomía o histerectomía. Se emplea una de
estas técnicas dependiendo de la edad de la paciente, su deseo de descendencia, tipo de
mioma, su número, tamaño y localización:
a) La resección endoscópica está indicada en miomas submucosos.
b) La miomectomía en determinados casos de pacientes estériles-infértiles debido al
mioma y en aquellos casos en que el profesional así lo estime oportuno. La miomectomía
no descarta que ese útero pueda producir más miomas.
c) La histerectomía es el tratamiento definitivo.
7. MATERIAL Y MÉTODO
7.1. Protocolo del estudio
Para obtener la información necesaria, se confeccionan unas fichas para
registrar los datos. Se le asigna un número a cada paciente y se le realiza un breve
cuestionario; además, basándonos en la historia clínica anotamos los siguientes datos:
edad, soprepeso, tipo y número de miomas e intervención quirúrgica (sólo se considera
el tratamiento quirúrgico por haber seleccionado la muestra dentro del medio
hospitalario).
Ejemplo de ficha:
N.º de paciente: 24.
Edad: 48.
Sobrepeso: sí.
Tipo y número de miomas: 2 subserosos + 1 intramural.
Intervención: histerectomía abdominal.
Cuestionario:
Antecedentes personales:
N.º de embarazos:.........................
N.º de abortos:.........................
Antecedentes familiares:
¿Tiene antecedentes familiares de...
...procesos cardiovasculares? Si.......... No......... .
...procesos respiratorios? Si.......... No..........
...procesos renales? Si.......... No..........
...procesos digestivos? Si.......... No..........
...procesos genito-urinarios? Si.......... No..........
...procesos endocrinos? Si.......... No..........
...procesos infecciosos? Si.......... No..........
...procesos tumorales? Si.......... No..........
7.2. Descripción de la muestra
Se estudió una muestra de 45 pacientes diagnosticadas de mioma en un medio
hospitalario.
La población escogida pertenece a la Unidad de Ginecología (4.ª planta)
del pabellón Materno-Infantil del hospital La Fe.
El período escogido para el estudio fue el comprendido entre el 21 de
abril y el 21 de mayo de 1997.
Al ingresar la paciente diagnosticada de mioma con vistas a la
intervención, se le confeccionaba una ficha y se le realizaba el cuestionario.
7.3. Parámetros valorados
a) DATOS DEMOGRÁFICOS: Edad.
Se distribuye a las pacientes según los siguientes grupos de edad:
Entre 25 y 30 años.
Entre 30 y 35 años.
Entre 35 y 40 años.
Entre 40 y 45 años.
Entre 45 y 50 años.
Entre 50 y 55 años.
Entre 55 y 60 años.
Mayores de 60 años.
b) ANTECEDENTES:
Personales:
N.º de gestaciones y abortos.
Sobrepeso.
Familiares:
Patología de padres y hermanos.
c) DATOS REFERIDOS A LA PATOLOGÍA:
Tipo de Mioma:
Intramural.
Submucoso.
Subseroso.
Útero miomatoso.
Aclaración: muy a menudo se recoge en la historia clínica el término
útero miomatoso, haciendo referencia al conjunto de varios tipos de mioma.
Como cada caso es distinto, suponía un problema clasificarlos, así que se optó por
establecerlos como una cuarta categoría. El uso de este término médico en las historias
clínicas supuso un inconveniente para la recogida de datos, puesto que distorsionó los
resultados.
Tratamiento quirúrgico:
Resección endoscópica.
Miomectomía.
Histerectomía.
8. RESULTADOS
Siguiendo los parámetros comentados anteriormente, los resultados
obtenidos fueron los siguientes:
En la figura 2 se recoge el tamaño de la muestra.
Durante el tiempo que se realizó el estudio, 207 pacientes ingresaron en
la sala, de las cuales 61 (29,7%) padecían alguna forma de tumor (pólipos, quistes de
ovario, miomas, carcinomas,...), lo que supone más de la cuarta parte de la patología
ginecológica de la sala durante el período del estudio.
De las 61 pacientes, 45 eran casos de mioma, lo que supone un importante
porcentaje del 73,7%.
También cabe destacar el porcentaje de 21,7% de miomas respecto a toda la
patología ginecológica de la sala.
El mayor número de pacientes (figura 3), se encuentra entre los 40 y los 55 años,
destacando el intervalo [40-45], con un porcentaje del 71%.
Según afirman las teorías de profesionales sanitarios con los que hemos
consultado, las mujeres nuligestas tienen mayores probabilidades de padecer esta
patología.
En la muestra escogida a estudio (según se ve en la figura 4), de las 45
pacientes, 18 no habían tenido hijos, con lo que no se desmiente la hipótesis.
Se ha obtenido un valor del 34,5% de nuligestas frente a los otros grupos.
Este porcentaje no es nada despreciable si tenemos en cuenta que la mayoría de las
mujeres que actualmente se encuentran en los intervalos de edad de mayor riesgo han tenido
al menos un embarazo a término.
Quizá este resultado habría tenido más valor de haberse contado con un
grupo de control.
En esta muestra en particular, los abortos se dan en mujeres que han tenido
embarazos a término.
Respecto a la influencia del sobrepeso en la aparición de miomas (figura
5), las mujeres obesas tienen ligeramente mayor riesgo al aumentar sus niveles de estrona
por el exceso de peso. Esto se debe a la conversión de androstendiona a estrona en la
grasa corporal, lo que expone al útero al estrógeno sin oposición.
La influencia de este factor de riesgo en la aparición de miomas podría
constatarse haciendo estudios con grupos de control.
En la figura 6 destacan sobre los demás los procesos tumorales, con lo que
podemos asegurar la influencia del factor hereditario con un valor del 47,2%.
Según han confirmado expertos en la materia, el mioma subseroso es, cuando
se da aisladamente, el de mayor frecuencia. Ésto se confirma en la gráfica (figura 7),
aunque aparentemente presenta un mayor número de casos el úteromiomatoso.
Se debe a que cuando hay más de un mioma, lo cual ocurre en un 59% de los
casos estudiados, se refleja en la historia clínica como úteromiomatoso.
El tratamiento mayoritario es la histerectomía (75,5%); es el tratamiento
quirúrgico más radical, que se aplica dependiendo de la edad, el número de miomas, su
tamaño y el deseo de la paciente de tener o no descendencia (figura 8).
9. CONCLUSIONES
Desde el campo de la Enfermería debemos fomentar los controles
ginecológicos anuales en todas las mujeres a partir de los 18 años.
Ésto permitiría el diagnóstico precoz de miomas y otras patologías.
Nuestra labor es también informar sobre los factores de riesgo para que sean tenidos en
cuenta, y en particular en aquellas pacientes con índices de sobrepeso para intentar en
lo posible evitarlo.
Se debe explicar a la paciente diagnosticada de mioma que el tumor es
benigno para de este modo reducir su ansiedad.
Enfermería es uno de los principales puntos de apoyo emocional para la
paciente, por ello no debemos olvidar el tratamiento psicológico, además del médico, y
aclarar todas sus dudas respecto a este último. Entre ellas destacamos las siguientes:
Administración y efectos secundarios de los análogos de la GnRh en
el tratamiento ambulatorio.
Creencias erróneas sobre la pérdida de la feminidad y relaciones sexuales
después de una histerectomía.
Temor ante los posibles desarreglos hormonales.
Sentimiento de impotencia ante la posibilidad de no poder tener hijos.
Para terminar, todos los profesionales sanitarios tenemos la obligación
(además de cuidar y curar), de educar, ya que muchos pacientes tienen serias lagunas
respecto a su propio cuerpo.
10. AGRADECIMIENTOS
Este estudio ha sido posible gracias a la colaboración desinteresada de
los siguientes profesionales:
Dr. Ferreres (jefe clínico de ginecología, Dr. Oltra, Dr. Serna y
Dr. Taverner (adjuntos).
Rosario Lloret (supervisora de la 4.ª planta del pabellón Maternal del hospital
La Fe), Amparo Árguedas, Araceli Aroca, Pilar Carbonell, Teresa Gómez, María Lluch,
Carmen Martín, Carmen Martínez, Rosa Monferrer y Mercedes Pérez (ATS).
Jesús García García (supervisor de la planta 6.ª-3.ª del pabellón Central del
hospital La Fe).
M.ª Carmen Barea Vicente (administrativa de biblioteca).
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